Los alumnos pueden aprender el lenguaje, la cultura y asuntos de migración para Latinos

Es probable que el jardinero estadounidense no comprenda el idioma español, y tal vez se pregunte si sus empleados lo entienden. Él concluye que los empleados muestran falta de respeto, ya que no lo miran a los ojos cuando les habla. Cada situación involucra malentendidos de lenguaje y cultura por las dos partes.

Un instructor en Virginia Tech en Blacksburg, Va., está trabajando en algo para ayudar a crear un puente entre el dueño de la empresa de jardinería, el líder de cuadrilla y los trabajadores Latinos, para así evitar malentendidos en el trabajo.

Barbara Kraft, una instructora en
Virginia Tech en Blacksburg, VA, desarrolló un curso de español para los alumnos de Virginia Tech que planean trabajar en la industria del paisajismo.

Una necesidad

Hace siete años, Barbara Kraft desarrolló un curso electivo de una hora crédito para enseñar español a los alumnos de horticultura, con el fin de que pudieran comunicarse mejor con la fuerza laboral Latina. En ese entonces, ella puso más énfasis en los asuntos del idioma, la cultura y migración. Aproximadamente dos años y medio después, y al crecer la fuerza laboral Latina, la industria pidió que la clase fuera más que un curso electivo u opcional.

Una de las personas que motivó que el curso fuera un requisito fue Joe Ketterer, un especialista en producción para la División del Centro del Atlántico de The Brickman Group, Ltd., con oficinas centrales en Gaithersburg, Md. Cuando él comenzó con la compañía hace 24 años, Brickman se apoyaba solamente en la fuerza laboral local de Maryland. Esto resultó tanto en una rotación alta de personal como en inconsistencias en el trabajo.

“Cuando introdujimos a Hispanos a nuestra fuerza laboral, encontramos que la calidad y la consistencia mejoraron dramáticamente.” Dice Ketterer. “Son una fuerza laboral mucho más estable y confiable, y valoramos sus contribuciones mucho.”

Actualmente, dos tercios de los trabajadores de Brickman son Hispanos.

Como respuesta a las necesidades de la industria, el departamento de horticultura de la universidad le pidió a Kraft que desarrollara un currículo y que subiera el curso con horas crédito de 1 a 3.

La clase se lleva a cabo los martes y los jueves, y se ofrece en tres diferentes horarios los mismos días. La popularidad del “Español para la Industria Verde” ha atraído la atención de más y más líderes de la industria de la jardinería quienes han comunicado a Kraft la creciente necesidad para su clase entre los estudiantes y futuros jardineros.

Por medio del curso, Kraft espera enseñar a los alumnos a no tener miedo de hablar español ni de aprender de los Latinos. “Mi único propósito es enseñar comunicación por medio del habla y del entendimiento [de la cultura de otras personas],” dice Kraft.

La mayoría de sus alumnos ya trabajan en el verano con jardineros o con superintendentes en campos de golf. “La mayoría de los obreros ya son Hispanos, entonces es importante poderse comunicar con los trabajadores que trabajan para ti,” dice Jeremy Waddell, de Appotamx, Va. Él trabaja medio tiempo en el campo de golf Pete Dye River en Virginia Tech en Radford, Va.

Instrucción del curso

Kraft se crió en México y Venezuela hasta la preparatoria, ella actualiza su curso cada semestre y ofrece a los alumnos los fundamentos con la ayuda de un libro que ella desarrolló llamado Guía de Español para la Industria Verde. Ella enseña el idioma orientado al vocabulario que usan los alumnos cuando trabajan con los Latinos. El vocabulario de español se enfoca específicamente en la órdenes -y no en sesiones de gramática – que un dueño de una empresa de jardinería o un líder de cuadrilla comunicaría a sus trabajadores, tales como “Ve por la pala” y “Escarba un hoyo aquí.”

Ella también enseña a los alumnos sobre la cultura Latina. “Para ser un mejor gerente, realmente necesitas entender a las personas con las que trabajas,” dice ella.

Los alumnos universitarios inscritos en el curso de español en Virginia Tech se enfocan en un proyecto del manual de trabajo asignado por la instructora Barbara Kraft.

Los malentendidos vienen de los dos lados. Los Latinos dicen con frecuencia que entienden las órdenes de los jefes que solamente hablan inglés, cuando realmente no es el caso. Kraft dice que los trabajadores Latinos deberían preguntar a sus jefes cuando no entiendan. Como supervisor, un jardinero o un líder de cuadrilla necesita aprender que debe instruir a sus trabajadores a que repitan o que le muestren físicamente las instrucciones de trabajo que éste les ha dado, para que así sepan que le entendieron.

“La fuerza laboral Latina ha crecido tan rápido que ahora apenas nos estamos poniendo al corriente al aprender y darnos cuenta que tenemos que aprender un poco de su cultura, y un poco más del idioma, lo cual te ahorra tiempo durante el día,” dice Kraft. “Cuando ahorran tiempo ahorran dinero muchas personas en estas corporaciones. Si los alumnos pueden llegar del punto A al punto B un poco más rápido debido a que tomaron mi clase, entonces son las compañías las que se benefician también.”

Ketterer está de acuerdo, y si él pudiera, el curso de Kraft sería un requisito obligatorio para todos los alumnos de horticultura durante los cuatro años de la carrera.

Otro aspecto del curso cubre los asuntos de migración actuales. Los alumnos aprenden de los programas de visa del gobierno federal H2A y H2B, sobre leyes actuales y posiblemente futuras en los pisos de la Casa de Representantes del Senado de los EE.UU. y en el Capitolio de Washington, D.C., así como de las leyes en cada Casa y Senado de los estados.

Combinación de habilidades en el idioma

Su clase incluye una proporción aproximada de 50-50 alumnos que pueden hablar español y principalmente que hablan inglés. A ella le gustaría que la proporción de alumnos fuera del 80-20 ó 90-10, con más personas que pudieran hablar algo de español. Para ella, el hecho de que la proporción es pareja representa un reto. Para vencer esto, Kraft agrupa a los alumnos que hablan mejor español con los que no saben tanto, para que los alumnos más fluidos puedan ayudar a los otros. Juntos, unos aprenden de otros.

Ella aprende de sus alumnos también. Desde aquella primera clase hace siete años, Kraft entiende lo que los alumnos necesitan aprender con respecto a vocabulario y qué conocimiento tienen del idioma español, la cultura Latina y los eventos actuales de migración.

Los alumnos universitarios de una de las clases de Español para la Industria Verde se dividen en grupos de estudio.

Para motivar a sus alumnos a aprender más, Kraft los anima a ver la televisión en español, a escuchar el radio en español, a unirse a los clubes Hispanos en el plantel y a ordenar su comida en español en los restaurantes Latinos.

La sugerencia y la clase de Kraft han creado una diferencia. Al caminar por el plantel, Teague descubre que identifica conversaciones en español entre trabajadores y alumnos, y que entiende parte de lo que dicen. Esto le sorprende.

“Es un poco extraño,” dice Teague, “pero veo como que está funcionando.”

Para hablar con Barbara Kraft sobre cómo le puede ayudar su curso, le puede escribir a bkraft@vt.edu .

El autor es una escritor independiente en Danville, Va., la puede contactar por e-mail a rockyagwriter@aol.com .